El placer de aprender I – La Fotografía

Dice mi amigo Joseba que «Una vez que te jubilas, solo te dedicas a tu cuerpo» en clara alusión a esa lista interminable de citas con Osakidetza para revisiones. Tengo que darle la razón. Yo también ha empezado a revisar, pero he revisado todo aquello que siempre he querido hacer y que mi vida laboral no me ha permitido. En otra ocasión hablaré de mi profe de pintura Summi-e. Hoy quiero hablar de BlackKamera y de cómo me alegra la vida.

Dicen que dijo Sócrates que «El conocimiento comienza con la sorpresa». Y yo añado «y cuando la sorpresa es agradable se produce el placer». Hoy día la neurociencia ya nos ha contado las bases biológicas de por qué es importante asociar las experiencias de aprendizaje con el placer, ya que aprender es placentero por naturaleza, porque está ligado al instinto de sobrevivir. Sin duda, la importancia del placer en el aprendizaje está relacionada con la supervivencia, ya que descubrir, crear y aprender son tres acciones necesarias para sobrevivir y van íntimamente ligadas.

Desde siempre he asociado en mi cerebro el aprendizaje con ese estado emocional tan positivo y gratificante que te provoca la liberación del neurotransmisor dopamina, y que te hace querer seguir aprendiendo todo el rato. Es esa sensación de placer que experimentas cuando aprendes algo, resuelves un problema, pones en práctica lo que has aprendido y funciona, descubres nuevos conceptos, desarrollas nuevas habilidades, encuentras respuestas a preguntas que te hacías, o creas cosas nuevas.

Y hay que hacer caso al funcionamiento del cerebro, hay que tener en cuenta que la curiosidad y el interés son las mejores bases para el aprendizaje. Porque es una forma de acercarse al conocimiento desde la duda, desde la pregunta, desde el interrogante, el estado de curiosidad es la mejor motivación para que los circuitos neuronales se pongan en marcha y te den esa sensación de «recompensa». Y encima no solamente te sientes bien cuando has alcanzado el objetivo, lo divertido, lo emocionante, es que todo el camino para llegar hasta la meta es placentero. Y esa sensación tan agradable te impulsa a repetir esos comportamientos tantas veces como haga falta.

Y eso es lo que me pasa con este curso de fotografía. BlackKamera es una escuela de fotografía donde cabemos gente vieja y torpe como yo y gente joven, con auténtico talento, porque en esta maravilla de escuela tienen la combinación perfecta de ser profundamente profesional, pero cercana, a pie de pista, sin impostura ni pretensiones, y con un enorme bagage de conocimiento.  Son, además, gente apasionada por la fotografía que te contagia su pasión. En esta escuela no solamente te enseñan la técnica fotográfica… te enseñan a mirar. ¿Se puede pedir más? Estoy en el curso de iniciación, pero ya he quedado atrapada para siempre… hasta que la desastrosis me impida sostener la cámara, aunque, incluso entonces, iré con mi trípode…

Aquí algunos ejemplos:

 

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